domingo, 2 de julio de 2017

En el rodaje de "Memorias de África"

Las memorias de Blixen no eran narrativas en sentido cinematográfico, así que podíamos especular mucho. Sus escritos autobiográficos eran muy analíticos, lo que nos permitía entrar con mucha precisión en su corazón y en su alma. Y, por supuesto, está la inmensidad del paisaje, que creaba un fondo extraordinario para contar historias
(Sydney Pollack)


Yo estaba tan estimulado como Sydney. Pero veía el riesgo de las películas ‘americanas en el extranjero’. La cultura extranjera ha sido siempre complicada para los cineastas estadounidenses. Pensé que tenía una cosa a su favor: se narraba una maravillosa historia de amor, y Sydney era muy bueno con ellas

La historia de la escritora Isak Dinesen (Karen Blixen) fue en su origen un proyecto para la actriz Greta Garbo. Y en distintas ocasiones, Orson Welles y David Lean trataron de hacer una película sobre ella.

En un principio, el papel de Karen Blixen le fue ofrecido a Audrey Hepburn. Finalmente, la elegida fue Meryl Streep, que desarrolló el acento de la escritora escuchando las grabaciones de la real Isak Dinesen leyendo sus trabajos. 



Después de contratar a Meryl, necesitábamos una estrella lo suficientemente potente para poder competir con ella… Era el único que podía hacer creíble al personaje, más que nada porque Denys era una ilusión óptica, un tipo enigmático, introvertido, romántico y atractivo para las mujeres. Así que no sólo veía a Bob en el papel sino que, de todas las películas que ha hecho, creo que éste era el que más iba a su personalidad”

“Estaba haciendo una película romántica que exigía las emociones más delicadas”


“Se llevaba el gramófono hasta cuando iba de safari; tres rifles, provisiones para un mes… y Mozart. Él inició nuestra amistad con un regalo. Luego, un poco antes de lo del Tsavo, me hizo otro, un regalo increíble: la visión del mundo a través de los ojos de Dios. Y yo me dije:
‘Sí, ya comprendo, así es como debe ser’”

Sydney Pollack había dirigido ya a Robert Redford en cinco películas, entre otras, “Tal como éramos”, y la imagen que tenía entonces Robert (que había ya protagonizado también “El gran Gatsby”) como héroe romántico, encajaba a la perfección con lo que Pollack quería plasmar en “Memorias de África”.




Redford nos transmite maravillosamente el íntegro espíritu libre que emanaba de Denys Finch Hatton.

En un principio, Robert interpretó a su personaje con acento inglés, pero a la producción le pareció que esto despistaría al espectador y Redford volvió a doblar sus frases con su propio acento. 


Todos venían con el mismo rollo. ¿Y el acento? A mí me parecía que era una preocupación menor, no importaba. Lo primordial era que teníamos a una gran estrella que generaba electricidad sólo con su presencia, y además era buen actor





“Ella y yo nos caímos bien enseguida. No sólo nos llevábamos bien, sino que probablemente nos llevábamos demasiado bien, lo que causó algunas tensiones. Nos gustaba hablar. Fuera de escena, entre tomas, nos relajábamos. Compartíamos el sentido del humor”

“Como actor, tenía la sensación de vivir un momento especial. No obstante, había problemas. Siempre me pareció que a Sydney le daba miedo expresar el sexo de una manera abierta y liberal. Quería estar dentro de unos límites de seguridad, y yo siempre quería llegar más allá...




... Me pareció que se podía conseguir una gran sexualidad eléctrica con los gestos, las miradas, las caricias. Meryl lo entendió, por supuesto. Estaba nerviosa por los hipopótamos porque son territoriales y estábamos en su espacio. Pero le dio mucha sensualidad a esa escena

“Denys me había dado una brújula para seguir el rumbo, dijo. Pero más tarde comprendí que navegábamos con rumbos distintos. Quizá él sabía, aunque yo no, que la Tierra fue creada redonda para que no podamos ver el final del camino”


Klaus Maria Brandauer fue también la primera elección de Sydney Pollack para dar vida a Bror (y a Hans) Blixen. Curiosamente, el director pensó en él tras verle como agente asesino en “Nunca digas nunca jamás”.

El diseñador de producción de esta película, Stephen B. Grimes, empleó todo un año en construir una réplica del Nairobi de 1913 y de la casa de Karen Blixen. Los decorados construidos no estaban lejos de donde la escritora real vivió en su día. 


Encontrar los muebles y elementos decorativos para la casa de Karen Blixen en Kenia fue algo problemático. Se llevaron lámparas, porcelana y cuadros desde Europa lo más parecido posible a lo que mostraban las fotos de Karen.

Y, mientras se montaba la película, Sydney Pollack utilizaba selecciones musicales del compositor John Barry


Cuando llegó el momento de añadirle música al film, Barry era la elección perfecta. 

El film fue rodado casi en su totalidad en África, pero las leyes locales prohibían utilizar animales salvajes en el film, así que, para la película, fueron traídos de California leones amaestrados.

Estábamos muy lejos de casa, teníamos que confiar en el buen hacer de gente a la que no conocíamos. Importábamos animales, orejas extendidas falsas para los nativos, manejábamos jirafas, búfalos, de todo. Teníamos muchos problemas relacionados con la gente, ya que los extras blancos eran más difíciles de encontrar en grandes cantidades


“Yo tenía una granja en África,
a los pies de las colinas de Ngong…”





La película fue rodada, en su mayor parte, en África. Y algunas escenas, cerca de las reales colinas de Ngong. 

Memorias de África” se estrenaba el 21 de febrero de 1985 en Suecia. En 1985 se celebraba también el centenario del nacimiento de Karen Blixen

domingo, 1 de enero de 2017

viernes, 23 de diciembre de 2016

ROBERT, PAUL Y GEORGE

Ambos debemos mucho a George Roy Hill. La verdad es que no éramos un dúo. En realidad éramos un trío. George era el tercer miembro del trío. Menudo ojo y menudo oído tenía y un gran instinto para reconocer la verdad. Y también tenía una forma muy original de pensar
(Paul Newman)

Stephanie Phillips, representante por aquel entonces de Robert Redford, se lo sugirió como coprotagonista al director George Roy Hill para “Dos hombres y un destino”, la producción que tenía Hill en proyecto con la Twentieth Century-Fox. George aceptaba a Redford, pero no así Richard Zanuck, director de la Fox, quien quería como actores protagonistas a dos estrellas. Zanuck tenía ya en mente a Paul Newman y quería a su lado a Warren Beatty.


Se le presentó entonces un dilema a George Roy Hill…

“Conocía la genialidad de Newman, que era una genialidad basada en la modestia. Por muy buena que fuera la historia, por muy hábil que fuera el cámara, y por muy experto que fuera el director, simplemente no se podía conseguir una buena película sin un gran actor en la pantalla… Y cuando Steffie sugirió a Redford pensé que sí, que podría ser interesante”

Hill se reunió entonces con Robert Redford…

“Como me gustaba el guión, quería participar de veras. Pero la idea era que Paul sería Sundance, ya que el título empezaba con ese nombre, y Butch era el coprotagonista. George daba por hecho que yo quería ser Butch Cassidy, y le dije: ‘Para ser sincero, lo he leído y creo que yo haría mejor de Sundance. Ése es el papel que me interesa’. Y a partir de ahí la conversación progresó, y George empezó a interesarse por esta idea. Me enteré de que a él le parecía que Paul encajaba más como Butch de todos modos. Paul era enérgico, nervioso y divertido. Y a medida que avanzaba la conversación, más convencido estaba George de que yo debía personificar a Sundance”


“Tras esa charla me decanté por que él hiciera de Sundance. Fue así de sencillo. En los artículos de prensa se decía que yo quería a Marlon y a todos los demás, pero eran todo tonterías. La Fox quería a Beatty. Paul, a Jack Lemmon. Y yo, a Bob. Después tuve que ir al apartamento de Paul e ingeniármelas
para convencerlo”

Newman había visto actuar a Redford en “Descalzos por el parque” y también en “La rebelde”. Había, además, conocido el guión de “Dos hombres y un destino” por su guionista, William Goldman. Le encantó pero ahí quedó la cosa hasta que, más adelante, Steve McQueen le proponía a Newman hacer la película juntos. Pero esto tampoco pudo ser.


Cuando Hill habló con Newman sobre “Dos hombres y un destino”, Paul no tuvo ningún problema en ceder el papel de Sundance. Hill le dijo que el título de la película podía cambiarse sin problemas y, de todos modos, el personaje de Butch era perfecto para él. A pesar de las constantes quejas desde el estudio, Hill llevó a Redford a conocer a Newman. Y se lo ganaron. 

“Quería a Lemmon como coprotagonista para devolverle un favor. Pero él detestaba los caballos y dijo que no. Y Bob me gustó. Después, uno sigue su instinto y se deja llevar. Era un guión excepcional de todos modos y, bajo la dirección de George, sabía que sería una buena película. Por tanto, cuando George afirmó: ‘Confía en mí, Redford es Sundance’, asentí: ‘Adelante’.”

Con la bendición de Newman, la Fox contrató a Redford como Sundance

“Me sentía algo apabullado, ya que Paul y George eran artistas evidentes. Yo era el chico nuevo, y habían ido a apoyarme ante Zanuck. Estaba seguro de que aquella película era algo especial. Estaba cargada de humor y de textura. Sentía una gran admiración por George y cuando me dijeron que lo había conseguido, me sentí aliviado. Fue Paul quien tomó la decisión, y siempre estaré en deuda con él por eso, por darme una oportunidad aun siendo un desconocido en comparación”


Redford se reunió con Paul Newman, Katharine Ross, William Goldman y George Roy Hill en la Fox para organizar dos semanas de ensayos.

“No era un director que siguiera una 'línea recta', en el sentido de que no se obsesionaba por un estilo o por un tema. George contaba historias de una manera maravillosa y poseía el don de saltar entre géneros y de no decepcionarte nunca. En mi experiencia en el cine hasta entonces, George fue el primer narrador de historias con el que me había encontrado. Su enfoque era analítico y lírico y, en consecuencia, comprensivo”

“George tenía preferencia por los actores de teatro de Nueva York. Aprendían técnicas de improvisación, cosa que le encantaba. Si añadimos a eso su profundo respeto por el arte de la interpretación que le venía por haber sido actor en Irlanda, obtenemos la magia. No pretendía hacerte ir más despacio si eras rápido, se amoldaba a ello. Por otro lado, cuando tropezabas, siempre acudía a ayudarte, y eso es un atributo muy poco frecuente en un director: comprender la interpretación. En mi opinión, en ‘Dos hombres y un destino’, Redford y yo podríamos haber sido dos actores decentes. Lo que George hizo desde los ensayos en adelante fue dejarnos trabajar el guión, volvernos locos, y después ordenar todo el tinglado para llevarlo en la dirección que él quería, lo cual era algo original y visionario”


Desde el primer día de rodaje se creó un sentimiento de hermandad entre Newman y Redford…

“Bob era un poco más duro y menos maduro que Paul. De modo que había una discrepancia de experiencia. Paul jugaba con eso, lo que originó algunos grandes momentos que no estaban en el guión de Goldman. Paul era del Actors Studio, Redford era 'del otro lado', otro pretexto para la rivalidad. Todo eso es bueno, pero puede llegar a descontrolarse, a haber demasiada diversión entre los actores y que perdieran el rumbo. Al final es tarea del director controlarlo todo un poco, y tenía que ponerles en vereda de vez en cuando”

“Todo fue bastante deprisa, Redford trabajaba de manera distinta a mí, un poco más rápido. Pero el Método desaparece en cuanto te enfrentas a la cámara”

Hill atribuyó el éxito de la película a la “magia” que había entre Newman y Redford; Redford asegura que fue Hill quien la hizo funcionar…


“Ninguno de nosotros sentía que estuviésemos creando un hito en los westerns de finales de los sesenta. Pero funcionó”


Dos hombres y un destino” se estrenaba en Connecticut el 23 de septiembre de 1969. Obtuvo cuatro Oscar de la Academia: guión, fotografía, canción (“Raindrops keep fallin’ on my head”) y banda sonora. Fue nominada, además, a mejor película, mejor director y mejor sonido. 


A finales de 1970, el productor Tony Bill enviaba a Robert Redford una sinopsis de un joven escritor, David Ward. A Redford le gustó aquella historia así que le pidió a David Ward que escribiera un guión.


Y a George Roy Hill, también incluido en este proyecto, le gustó el guión.

“Era tan elaborado que no necesitó que nadie añadiese nada, sólo unos ajustes de diálogo. Cuando leí ‘El golpe’ me imaginé el viejo logo al estilo art déco de Universal, rostros en sepia y vehículos Ford T.”

Redford también aprobaba el guión de "El golpe". Él iba a interpretar a Johnny Hooker y entonces Hill le comentó que quería a Paul Newman para el papel de Henry Gondorff

“Está bien, confío en ti. Me encanta Paul, y si el estudio quiere seguir, adelante con él…”

La Universal, sin embargo, pensaba que la estrella de Paul se estaba apagando.


Pero finalmente, Newman entró en el proyecto… 

“Era mejor drama que ‘Dos hombres y un destino’ por la igualdad entre los personajes protagonistas. Ambos tenían el mismo peso. Eso, a su vez, sacó lo mejor de Redford y de mí, porque la invitación estaba ahí, y estábamos compitiendo. Yo gané; me gané al público sentado, Redford se pasó toda la película corriendo”

Efectivamente, la única queja de Robert Redford sobre “El golpe” era la exigencia física a su personaje. 

“Lo supe desde el momento en que leí el guión. La película empieza conmigo y acaba conmigo, y en el transcurso, soy yo el que huye de los mafiosos y de los federales. Soy yo el que transmite la trama al público y el que se esconde en las esquinas”

En buen reconocimiento, Hill le hizo entrega a Redford de una placa con la inscripción de la palabra ROADRUNNER (correcaminos), que se convirtió en el apodo del actor durante el resto del rodaje. 


Una semana después de terminar Robert “Tal como éramos”, él y Newman estaban ya trabajando en “El golpe”. George Roy Hill primero ensayó la película minuciosamente, como si fuera una obra de teatro, más tarde decidió “dejar que los actores hicieran su trabajo”. Según él, en “Dos hombres y un destino”, Redford nunca contestaba, pero a estas alturas ya había aprendido…

“Un par de veces o tres le tuve que decir que si no se callaba
lo mataría”

Por su parte, Newman recordaba tan sólo “un grupo de trabajo sólido al estilo del teatro que parecía funcionar extraordinariamente bien, en el que no había modificaciones ni repeticiones ni reconsideraciones”.

A David Ward, el guionista, se le ordenó que no hablase con Newman…

Según George, Paul era un actor del Método a quien le encantaba descubrir a su personaje. Necesitaba hablar y hablar y hablar. De modo que el que yo hablase con él sólo ralentizaría ‘El golpe’. Por el contrario, el estilo de Bob era de ‘vamos a terminar con esto’. Para George, la mejor parte era que Bob no quería analizar. Decía: ‘El guión funciona, dejadlo estar’. Y a George le encantaba ese toma y daca que ayudaba a que las cosas avanzasen de prisa


Aunque no tenían demasiadas escenas juntos, Redford y Newman estrecharon su amistad durante aquellas semanas de rodaje. 

Cuando George Roy Hill terminó “El golpe”, tenía la sensación de haber conseguido algo mágico. Paul opinaba de igual manera:

“George era un maestro de obras. Lo organizó todo y mantuvo la distancia, su manera de dirigir no era nada presuntuosa. Uno está ahí para que le cuenten una historia, y él te cuenta la historia”


El golpe” se estrenaba en Estados Unidos el 25 de diciembre de 1973. Obtuvo siete Oscars de la Academia: película, director, guión, dirección artística, diseño de vestuario, montaje y banda sonora adaptada. Fue nominada además a mejor actor (Robert Redford), mejor fotografía y mejor sonido. 


George Roy Hill inició su carrera tras las cámaras en la pequeña pantalla, en 1954 y en diversos programas televisivos. Su debut en el cine fue en 1962 con “Reajuste matrimonial” y antes de “Dos hombres y un destino” había dirigido cuatro títulos más. Tras “El golpe” dirigió de nuevo a Robert Redford en “El carnaval de las águilas” (1975) y dos años después a Paul Newman en “El castañazo” (1977)


Hacia el primer trimestre de 1974, George preparaba para la Universal una película con la que llevaba mucho tiempo fantaseando. Todas sus fantasías giraban en torno a la música y volar. Había aprendido a pilotar mientras estudiaba en Mineápolis y había conseguido su licencia a los dieciseis años. Los espectáculos aéreos le fascinaban, así como los primeros aviadores acrobáticos y la tecnología de sus aviones.


Y le ofreció a Robert Redford el protagonismo de “El carnaval de las águilas”, la película que estaba preparando.

“No podía haberlo rechazado aunque hubiera querido, porque era la obsesión de George y yo le debía mucho. La amistad era como de padre-hijo, con mucho apoyo. Yo valoraba mucho su carácter. Y cuando se trataba de algo totalmente suyo, como ‘El carnaval de las águilas’, la alegría de estar junto a él era contagiosa”


Dos años después, George le ofrecía a Paul Newman protagonizar “El castañazo”. Y Newman aceptaba encantado…

“De acuerdo, es una película violenta, pero con una violencia de cómic. No sé si hago bien, pero me resulta fácil justificarla”


“Cuando están juntos en pantalla, hay mucho más que química. Cuando están juntos, siempre sucede algo excitante, aunque ni siquiera estén actuando o hablando… Los actores pueden ser un fastidio cuando están celosos unos de otros, pero en esta película, pese a que no se conocían, Bob y Paul establecieron una relación excelente. Eso incluía a Redford riéndose de los chistes malos de Newman y a Newman consintiendo que Redford llegara siempre diez o quince minutos tarde…”

“Soy terriblemente puntual. Una de las cosas en las que Robert y yo nos diferenciamos”

“Cuenta los peores chistes del mundo. Pero lo malo no es eso, sino que los repite una y otra vez”


“Tener este tipo de relación detrás de las cámaras es muy importante porque luego se nota en la pantalla”


Dos hombres… o tres, y un maravilloso destino.

jueves, 18 de agosto de 2016

JAY GATSBY

Hoy celebramos aquí el sexto aniversario de “The natural Redford”. Y también el cumpleaños de nuestro rubio protagonista… ¡Muy felices 80, Robert Redford!

Y para celebrar tan sensacional aniversario nos hemos traído a uno de sus personajes más románticos, más elegantes, más mágicos… Y, por supuesto, el más literario.

“¿Cómo está, camarada? Soy Gatsby”


En 1925, el escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald publicaba “El gran Gatsby” (The great Gatsby), novela que había sido adaptada ya en dos ocasiones a la gran pantalla: en la versión muda de 1926 dirigida por Herbert Brenon, y en la dirigida por Elliot Nugent en 1949. 

En 1972 se anunciaba una nueva adaptación de la novela. La Paramount Pictures se haría cargo de la financiación, con Robert Evans como jefe de producción y la actriz Ali McGraw, entonces esposa de Evans, en el papel de Daisy, la protagonista de esta historia. 

Truman Capote fue inicialmente contratado para adaptar a guión esta novela de Scott Fitzgerald, pero el tratamiento que le dio Capote no le satisfizo a Evans y fue llamado en su lugar Francis Ford Coppola. Por su parte, Ali McGraw rodaba ese mismo año de 1972 “La huída” y abandonaba a su marido por Steve McQueen. 

Para interpretar a Jay Gatsby se barajaron nombres como Marlon Brando o Jack Nicholson. Robert Redford, por su parte, le pidió a Freddie Fields, su agente, que le consiguiera una prueba. Evans le rechazó de plano. 

“Yo no le gustaba mucho. Ni siquiera me tendría en cuenta. Prefería a Warren Beatty o Jack Nicholson”


Pero Redford no se dio por vencido y solicitó una reunión con Jack Clayton, a quien Evans había elegido para dirigir el proyecto. Y aunque Clayton salió casi convencido de su reunión con Robert, continuó poniendo pegas, como el que Redford fuera rubio y Gatsby moreno.

“Empecé a pensar que Evans no había leído el libro. Estaba claro que le gustaba la idea de llevar al cine un Fitzgerald, pero no conocía el texto. En ningún lugar está escrito que Gatsby tuviera el pelo negro. ‘Tenía el pelo recién cortado y peinado hacia atrás, y tenía la piel del rostro tirante.’ Eso es todo, ésa es la descripción”

Aún se complicó más el proceso por ser también Freddie Fields el representante de Ali McGraw y de Steve McQueen. Y por querer a los dos en la película David Merrick, el productor de “El gran Gatsby”. 

Tras hacer pruebas para el papel de Daisy a Mia Farrow, Katharine Ross, Faye Dunaway y Candice Bergen, Jack Clayton expresó educadamente que quería a Mia Farrow para la protagonista femenina. Robert Evans le apoyó. La última palabra la tuvo el entonces presidente de la Paramount, Charlie Bluhdorn quien, además, era partidario de Redford…


Y Clayton comunicó a Robert que el papel era suyo. 

“Quería el papel porque quería interpretar a un hombre desesperado. No lo había hecho nunca antes, y quería trazar esta nueva y extraña identidad que un hombre crea de sí mismo para lograr su objetivo”

Robert Redford había leído “El gran Gatsby” por vez primera en la facultad. Entonces no la consideró una gran novela estadounidense.

“Me resultó recargada. Tras una segunda lectura, la vi como algo extraordinario, como una representación de las obsesiones humanas, y pensé que podría salir una gran película de ella. Era gótico estadounidense, una rareza tentadora”

A Redford le gustó el guión de Coppola. Pero, a pesar de estar de acuerdo con la idea de ampliar el nuevo romance entre Gatsby y Daisy, seguían sin convencerle muchos de los cambios de la novela dictados por Clayton.


“Me preocupaba que pudiese haber un problema intrínseco en un libro tan mitificado. Parecía intimidar al adaptador. Capote no pudo con él. A Coppola le fue mejor, pero no estaba seguro de que Clayton hubiese captado la esencia de la historia”

Redford, además, necesitaba algo que le ayudase a conectar con su personaje de Gatsby. Y lo encontró leyendo a Scott Fitzgerald. 

“Fitzgerald escribió que Jay Gatsby se sentía incómodo cuando decía ‘viejo amigo’, no le salía fácilmente, y a mí eso me pareció tremendo. Ahí se encontraba toda una enciclopedia, y fue a partir de entonces cuando empecé a crear mi propia versión”


El gran Gatsby” comenzó a rodarse en Newport, Rhode Island, el 11 de junio de 1973. Una gran parte de la acción de la historia tiene lugar en la mansión de Gatsby y en la casa de Nick Carraway, su vecino. Se negoció una casa de estilo Tudor, llamada Rosecliff, como propiedad de Gatsby, y un equipo bajo el mandato del diseñador John Box construyó desde cero la casa de Carraway

Robert acababa de rodar “El golpe” y George Roy Hill, su director, no le veía en un principio como Jay Gatsby, aunque después cambió de opinión:

Opinaba que Gatsby era imposible de conocer (ésa es la clave) y me preguntaba cómo podía resolver eso cualquier director o actor… Cuando reflexioné al respecto, no podía pensar en nadie más apto para el papel de Gatsby.


Bob era el tipo en la zona gris. Cuando llegabas a profundizar con él, en realidad nunca alcanzabas el fondo, y así es como era Gatsby




El Gatsby de Fitzgerald era una obra literaria importante, que se alejaba de la tendencia naturalista contemporánea y se acercaba al romanticismo de John Keats.

“Nadie era realmente consciente de ello – comentaba Redford -. La literatura y Hollywood no parecen combinar bien, y si fallábamos durante el proceso, podríamos haberlo hecho pasando por alto algún aspecto de la poesía que no fuese de estilo visual. Lo cierto es que Hollywood quería hacer ‘El gran Gatsby’ porque era un éxito literario, no porque fuese buena literatura. Uno se percataba de eso enseguida”

Jack Clayton y Robert Redford tuvieron una buena relación durante el rodaje, aunque tenían conceptos distintos. Redford tenía la sensación de que el error de Clayton era que siempre intentaba con demasiado esfuerzo mantener la traducción literal en una escena mientras al mismo tiempo ansiaba la originalidad. Clayton, además, se quejaba de la independencia de Redford bajo su dirección:


El único problema que tenía con él era que se negaba a hacer la misma toma dos veces. Sus razones eran que estaba en proceso de descubrimiento, y la ‘novedad’ de un movimiento espontáneo lo hacía todo más real. También estaba el problema del ritmo de su actuación, era muy lento, todos los demás le daban más brío a sus líneas… Resultaba obvio que estaba alejado de nosotros porque se había metido en Gatsby; estaba enfrascado en 1922 durante el rodaje del film

“Gatsby sólo se siente cómodo con Nick Carraway. Con Daisy y con todos los demás intenta ser alguien que no es. Yo estaba proyectando eso, y tengo la sensación de que nadie lo entendía, especialmente parte de nuestro equipo inglés”


El reparto se completaba con un maravilloso Sam Waterston como Nick Carraway, el vecino de Gatsby, y con Bruce Dern, Karen Black, Scott Wilson, Lois Chiles…


… a lo que se añadía la magistral fotografía de Douglas Slocombe, el perfecto diseño de vestuario firmado por Theoni V. Aldredge y la sensacional dirección artística a cargo de Robert W. Laing y Gene Rudolf. 

Y a todo le envolvía “What’ll I do”, extraordinaria canción compuesta por Irving Berlin en 1923, que fue utilizada en “El gran Gatsby” como tema principal de una banda sonora supervisada y dirigida por Nelson Riddle.

Scottie, la hija de Fitzgerald, dijo que a su padre le habría gustado la película.




No podía olvidar ese don extraordinario de Gatsby por conservar siempre la esperanza, esa romántica disposición que no he encontrado en ninguna otra persona, y que probablemente nunca volveré a encontrar
(Nick Carraway en “El gran Gatsby”)