domingo, 19 de febrero de 2012

HENRY BRUBAKER

Uno de los mejores trabajos de Redford en su larga filmografía es este singular drama carcelario. Derechos humanos para una cinta muy trabajada
(Fernando Morales. Diario El País)


Robert Redford ya era conocido por el espectador americano por títulos hoy tan clásicos como “Propiedad condenada”, “Descalzos por el parque”, “Dos hombres y un destino”, “Las aventuras de Jeremiah Johnson”, “Tal como éramos”, “El golpe”, “Todos los hombres del Presidente” o “El jinete eléctrico” cuando fue elegido para protagonizar “Brubaker”.


Henry Brubaker, su personaje, estaba basado en uno real, Thomas Murton, quien en 1968 fue enviado como alcaide a la granja prisión Cummin and Tucker, en Arkansas. Tras comprobar las lamentables condiciones en las que se encontraban los presos de este lugar, Murton intentó una serie de reformas. El descubrimiento posterior, en las mismas tierras de la prisión, de una serie de cadáveres sacaba a la luz sucios manejos políticos que llevaron a la inmediata destitución de Murton como alcaide de esta prisión.


El propio Thomas Murton recogía estas experiencias en “Accomplices to a crime”, libro que firmaba junto a Joe Hyams y que, durante años, intentó adaptar a la gran pantalla. Lo consiguió finalmente con la productora Fox, quien le puso como condición el que su actor protagonista no fuera otro que Robert Redford, ya para entonces una gran estrella cinematográfica.


La dirección de “Brubaker” le fue encomendada en un principio al director Bob Rafelson, quien ya había firmado “Mi vida es mi vida” y, en 1981, dirigiría “El cartero siempre llama dos veces”. Pero una serie de discrepancias en el rodaje llevó pronto a la sustitución de Rafelson por otro director, Stuart Rosenberg.


Rosenberg había destacado ya en el campo de la dirección a través de series televisivas como “Alfred Hitchcock presenta”, “Los intocables”, “Dimensión desconocida”o “Los defensores”. En 1967 dirigía de manera magistral para la gran pantalla “La leyenda del indomable”, gran drama carcelario protagonizado por Paul Newman, actor que protagonizó tambien “Hombre de hoy”, “Los indeseables” y “Con el agua al cuello”, otros tres títulos menores de este director. Con “Brubaker”, Stuart Rosenberg nos volvía a demostrar su buen hacer detrás de las cámaras.


Envolvía a la película una acertada banda sonora compuesta por el argentino Lalo Schifrin, quien ya nos había deleitado musicalmente en la gran pantalla con títulos como “El rey del juego”, “La leyenda del indomable”, “Bullit”, “”Infierno en el Pacífico”, “Harry, el sucio”, “Ha llegado el águila” o ”Aeropuerto 79”, y que había dejado también su huella musical en series televisivas como “Centro Médico”, “Misión imposible”, “El planeta de los simios” o “Starsky y Hutch”.


Brubaker” contaba, además, con un excelente guión firmado por W.D. Richter sobre una historia de Arthur Ross y el propio Richter que estaba a su vez basada en el citado libro de Thomas Murton y Joe Hyams. Para evitar males mayores, se decidió cambiar en la película el nombre real de la prisión por el ficticio de Wakefield.


Y arropando a Robert Redford en el reparto, un excelente plantel de actores que, desde el primero al último, daban una mayor credibilidad a la historia.


Yaphet Kotto nos regalaba una extraordinaria composición de Richard “Dickie” Coombes, su personaje en esta historia. Extraordinario actor que debutó en la gran pantalla en 1963 en “Cuatro tíos de Texas”, a Kotto ya  le habíamos visto antes en otros títulos cinematográficos como “El caso de Thomas Crown”, “El póker de la muerte” o “Alien, el octavo pasajero” y en otras tantas series televisivas como “Bonanza”, “El gran chaparral”, “Daniel Boone”, “La ley del revólver” o “Raíces”.


Jane Alexander hacía un trabajo impecable en el papel de Lillian Gray. Tras su esporádico paso por la pequeña pantalla en 1969, Lillian debutaba en el cine un año después con “La gran esperanza blanca”. Antes de “Brubaker”, el espectador americano la había visto ya en “El gran duelo”, “Todos los hombres del Presidente“ y "Kramer contra Kramer”.


David Keith inició su carrera como actor en 1978 a través de diversas series y telefilmes para la televisión. Un año después debutaba en la gran pantalla junto a Robert Duvall en “El don del coraje”, título al que seguiría el de “La rosa” antes de ofrecernos una excelente interpretación de su Larry Lee Bullen en “Brubaker”. Dos años después de esta película, Keith nos dejaría otro buen personaje en “Oficial y caballero”.


Por su parte, Matt Clark nos maravillaba con su más que dudoso Roy Purcell. Matt llevaba ya tras de sí una excelente carrera como actor, en la que no sólo había participado en series televisivas como “Bonanza”, “Los Walton”, “Kung Fu” o “La casa de la pradera”, sino que también había compartido cartel con grandes estrellas del cine. Entre sus compañeros cinematográficos de reparto se encontraban John Wayne en “John Wayne y los cowboys”, Charlton Heston en “El más valiente entre mil”, Sidney Poitier y Rod Steiger en “En el calor de la noche”, Lee Marvin en “Monty Walsh” y “El emperador del Norte”, Paul Newman en “Los indeseables” y “El juez de la horca”, Clint Eastwood en “El seductor” y “El fuera de la ley”... Clark incluso había ya coincidido con Robert Redford, ocho años atrás, en “Las aventuras de Jeremiah Johnson”.


Hijo de los actores John McIntire y Jeanette Nolan, Tim McIntire nos ofrecía en “Brubaker” una impecable creación de su personaje, Huey Rauch. McIntire había debutado como actor televisivo en 1963 y había participado en series como “Lassie”, “El fugitivo”, “Longstreet”, “Kung Fu”, “Hombre rico, hombre pobre” o, más recientemente, “Enredo”. Y en la gran pantalla ya le habíamos visto, antes de “Brubaker”, en “El valle de la violencia“ y “Locos al volante”.


Morgan Freeman inició su carrera como actor en 1964, en la gran pantalla, con “El prestamista”, título al que siguieron otros tres antes de conseguir con “Blade” (1973) su primer personaje con nombre propio. Después vendría su participación en diversas series y películas para la pequeña pantalla antes de su personaje de Walter en “Brubaker”.


Sobra decir que, pese a su breve aparición, Freeman nos entusiasmó con la composición de Walter, su personaje, en una sola escena que compartía excelentemente con el propio Robert Redford. Ambos actores volvían a conseguir una extraordinaria química, ambos ya como protagonistas, en “Una vida por delante” (2005).


Y en otro breve pero mágico papel, el del entrañable Abraham Cook, nos encontrábamos a Richard Ward, extraordinario actor principalmente conocido por la pequeña pantalla en la que debutó en 1956 con la serie televisiva “Kraft Television Theatre”, a la que siguieron otras tantas y un sinfín de películas para la televisión. 

Muy tristemente, Ward fallecía, a los 64 años de edad, casi un año antes de estrenarse “Brubaker”. Y en los títulos de crédito de la película podíamos leer lo siguiente: “Queremos rendir homenaje a Richard Ward, quien dio vida a Abraham de una manera muy especial.


Producida por Ron Silverman para la Twentieth Century Fox Film Corporation, “Brubaker” fue estrenada en Estados Unidos el 20 Junio de 1980. Tan sólo fue reconocida con una nominación a los Oscar al mejor guión adaptado.

El 19 de Septiembre de ese mismo año, Robert Redford estrenaba “Gente corriente”, su primer trabajo como director, película que al año siguiente sería galardonada con un total de 4 Premios Oscar, entre ellos al mejor director.


Es de asesinato de lo que hablan ahí dentro, y si lo disculpan nadie podrá explicar a esos hombres por qué están encerrados, las reglas son iguales para todos, así lo veo yo
(HENRY BRUBAKER)